¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

En estos días de celebración por el nacimiento de Nuestro Señor, os deseamos unas muy felices fiestas de Navidad que sean el prólogo de un año lleno de salud, paz y felicidad para todos vosotros y vuestros seres queridos.


Campaña solidaria de reparto de alimentos

El pasado miércoles, 21 de diciembre, de 17,30 a 20,30 horas, la Diputación de Caridad de nuestra Hermandad procedió a realizar la entrega de 300 cajas de alimentos no perecederos a otras tantas familias necesitadas de nuestro barrio y alrededores que atraviesan momentos difíciles y que podrán así vivir un poco mejor la llegada del nuevo año. Por segundo año consecutivo, ha podido llevarse a cabo esta campaña de reparto de alimentos gracias a la generosa y desinteresada colaboración de la Fundación M.A.S. (Martín Andaluza de Supermercados) y su campaña solidaria "100.000 kilos de ilusión".

Lotería del "Niño"


Se encuentran en nuestra Casa de Hermandad, a disposición de aquellos hermanos que deseen adquirirlos, décimos completos del Sorteo extraordinario de El Niño de la Lotería Nacional correspondientes al número 68.144.


Si deseas adquirir alguno puedes hacerlo durante los días 27 al 30 de diciembre, en horario de 20 a 21.30 horas. ¡Mucha suerte!

La reflexión de la semana... María, causa de nuestra alegría Domingo IV Adviento (B), por Antonio Romero Padilla, pbro.

† EVANGELIO de San Lucas 1, 26-38

"A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado
gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»


El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»


María contestó:


«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»


Y la dejó el ángel."


Con la sencillez de siempre, entró Dios en la vida de María. Y en ella, en la de cada hombre; precisando más, en la mía y en la tuya. Con su amor quiso romper esa historia desgraciada de desencuentros que se había prolongado demasiado tiempo; con la culpa, evidentemente, de nuestra parte. Nunca pudo el cansancio con sus ganas de darnos lo mejor. Sin hacer ruido –¡pero notándolo la Creación entera en un silencio que sobrecogería!– el Creador se ha presentado a las puertas del corazón de su criatura, una chiquilla inmaculada y pura, que ni por asomo se podía imaginar lo que tenían reservado para ella. Allí, en una aldea perdida y de muy poca relevancia social (recordemos aquello: “¿de Nazaret puede salir algo bueno?”), Dios cambió el rumbo de la historia con el giro que dio a la vida de una joven desposada con el bueno de José, de la tribu del rey David. En aquel lugar recóndito comenzó la historia de nuestra de salvación. ¡Qué emocionante es descubrir como nadie es desconocido para Dios.

Por medio del ángel Gabriel, Dios aparece en escena con un saludo que invita al regocijo: “Alégrate”. Nada se resiste a un amor que es capaz de iluminar la noche más oscura y las tinieblas más densas. Esa alegría fue la primera palabra que escuchó María de parte de su Dios y debe ser también nuestra deuda de amor continua con el mundo, el santo y seña de nuestra vida. A veces, hay que reconocerlo, nos falta y, con frecuencia, nos dejamos contagiar por la tristeza de un mundo agrietado, donde para multitudes ha desaparecido el horizonte de la fe; una sociedad envejecida, cerrada a la vida (¡suicidada demográficamente!) y cansada, donde las fuerzas renquean cuando las miras se vuelven tan cortas. A no pocos cristianos se le olvidó la alegría de pertenecer a la Iglesia y la fe dejó de convertirse desgraciadamente en la fuente de su felicidad. Y la alegría nace de la confianza en un Dios que se ha fijado en María: “El Señor está contigo”; ¡y en ella, en nosotros! No estamos huérfanos. Vivimos invocando cada día a un Dios que nos acompaña, nunca nos abandona y busca siempre nuestro bien. Contamos con su aliento y comprensión. Con él todo es posible. Y esa experiencia hermosa la vive la Virgen. Sabe que ha sido la elegida y por eso se entrega sin reservas. Dios sabía que no le iba a fallar.

Oímos después dos palabras que pueden iluminarnos para comprender este cuadro precioso pintado con el pincel del amor de Dios. María se turba ante tamaña propuesta, viéndose desbordada y pequeña ante una misión tan especial. No se imaginaba que Dios se fijara en ella para ser la madre del Mesías. Y el ángel pronuncia ese consejo tan válido y tan de perenne actualidad: “No temas María”. La fe en Dios hace disipar cualquier temor. A nosotros, como ella, son muchos los miedos que nos paralizan, los peros que nos hacen daño y los obstáculos que nos impiden caminar hacia el futuro con esperanza. Miedo a cumplir su voluntad. Miedo a nuestra debilidad y a sentirnos pecadores. Miedo a la conversión y a ser mejores. Miedo a ser sus amigos de verdad.

Una vez disipado el temor es cuando Dios le pide a María su colaboración en su proyecto de salvar a la Humanidad: “Darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús”. Ella no va a estar sola en esta tarea; será la misma fuerza de Dios, el Espíritu Santo, quién la cubrirá con su Gracia. Y ella desató su manojo de planes y dijo que sí: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Se fió plenamente de Dios, sin ningún tipo de reservas, ni de seguridades humanas, sabiendo que Dios no le iba a fallar. Como le dijo el ángel a la Virgen: “Mira a tu prima Isabel”. El ángel no está proponiendo a María una definición o un teorema, sino una historia reconocible, de carne y hueso, que se hace geografía en las personas que tenemos alrededor y que tantas veces han palpado la presencia de Dios. Porque la fe hace milagros; es el sustento y el comienzo de una vida nueva. Por el sí de María, ¡por su fe!, Dios ha dado el suyo al mundo. Se ha unido a todo hombre y ha podido amar a todo hombre, trabajar con manos de hombre, luchar y sufrir como sufrimos los hombres. Por su corazón enamorado, nuestros corazones han podido sumergirse en el océano inmenso del corazón enamorado de Dios, saltar de la tierra al cielo.

Por eso, en este camino de Adviento, os aconsejo no perder el rezo del ángelus cada día donde os pille: en mitad de una reunión de trabajo, en el cine con tus hijos un domingo, en el paréntesis para el café, en el pasillo del hospital, en las faenas de la casa, en las compras de estos días. Y recordar (que es “traer al corazón” según San Agustín) su confianza, su entrega. Entonces, en medio de tantos jaleos, el amor de Dios irá haciéndose carne en nuestra vida, quitándonos el miedo que nos asusta y colmando nuestras vidas de alegría. Como dice Ernst Bloch, toda realidad viene precedida por un sueño. Ojalá no perdamos la facultad de soñar con hacer realidad lo que Dios quiere para este mundo y responder un sí grande como el de la Virgen. ¿Nos atrevemos?

Antonio Romero Padilla
Vicario parroquial de la Concepción Inmaculada de Sevilla





Reportaje de "Al Cielo con Ella"

Para todos los que no los pudieron ver, os traemos el reportaje sobre nuestra Hermandad grabado para el programa Cofrade "Al Cielo con Ella" de la cadena María Visión el pasado 1 de diciembre.



¡Colabora con la Hermandad!

Nuestra Hermandad solicita vuestra colaboración para ayudar a la financiación del programa de acogida temporal para el saneamiento de niños bielorrusos del próximo verano de 2012, a través de la convocatoria de ayudas solidarias de Cajasol “Tú eliges: tú decides”. Si eres cliente de esta entidad bancaria, puedes colaborar fácilmente con tu voto… No te supondrá ningún importe económico, tan solo que parte de los fondos que dicha entidad dedica a fines sociales se destinen a la ejecución de este proyecto, cuyo número es 45714 dentro de la categoría de “Cooperación al desarrollo internacional”.

Votar por el proyecto es muy fácil y no cuesta nada. Aquellos clientes de Cajasol que tienen acceso a sus cuentas por internet a través de Cajasol Directo, podrán votar fácilmente entrando en la web de Cajasol. En la página principal, puedes acceder en la columna de la parte izquierda de la pantalla al icono "Tú elijes: tú decides". Seleccionas “Elige proyecto” y busca el número de proyecto de la Hermandad, el 45714. Posteriormente te pedirá las claves de acceso a Cajasol Directo para confirmar tu voto (es muy importante que elijas dar el 100% de tu voto).

Si no tienes acceso por internet solo tienes que ir a tu oficina de Cajasol y decir que quieres votar a proyecto 45714 de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores (Cerro del Águila) en la iniciativa “Tú eliges: tú decides” y darle el 100% de tu voto. Te darán un impreso que tienes que firmar y ya está… habrás colaborado totalmente gratis en el proyecto solidario de tu Hermandad.

El enlace directo al proyecto es:

http://bancacivica.cajasol.es/ficha-proyecto.aspx?id=45714&year=2012&pest=Descripcion&returnUrl=http%3a%2f%2fbancacivica.cajasol.es%2fbuscador-de-proyectos.aspx%3forigen%3dentidad%26idla%3d60%26ida%3d8&origen=entidad

La reflexión de la semana... Testigos de la luz. Domingo III Adviento – Gaudete (B), por Antonio Romero Padilla, pbro.

† EVANGELIO de San Juan 1, 6-8. 19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: ¿Tú quién eres? El confesó sin reservas: Yo no soy el Mesías. Le preguntaron: Entonces ¿qué? ¿Eres tú Elías? Él dijo: No lo soy. ¿Eres tú el Profeta? Respondió: No. Y le dijeron: ¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo? Él contestó: Yo soy «la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor» (como dijo el Profeta Isaías). Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta? Juan les respondió: Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia. Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Seguramente la predicación del Bautista se había hecho muy conocida y llamaba tanto la atención que llegó una comitiva de Jerusalén para aclarar la identidad profunda de quien seducía a muchedumbres con su ejemplo y con el bautizo de conversión que ofrecía en las orillas del Jordán. Él responde pacientemente a este simpar interrogatorio que no perturba su paz ni consigue que se arrogue ningún protagonismo, destacando sobremanera su humildad: “venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe”. Y, aún más, ahonda en lo dicho quitándose importancia. Queda claro que no actúa por cuenta propia sino ajena. Es Dios quien le ha pedido que desempeñe una misión: “No era él la luz, sino testigo de la luz”. Contesta sin ambigüedades que lleven a la confusión, sin guardarse nada en la reserva, sin arrogarse ninguna de las identidades que le presentan; y ello crea aún más perplejidad en esos interlocutores tan interesados: “¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?”. Y, por eso, les hizo un reproche al final: “en medio de vosotros hay uno que no conocéis”. Habían dejado de sorprenderse por Dios, y aunque estuvieran preparándose para su venida, sus corazones estaban cerrados a cal y canto. Estaban en la noche, cuando la luz ya alumbraba el día entre ellos.

¿Quién es, entonces, san Juan Bautista? Es el precursor de alguien mayor que él, a quien siempre dejó el espacio que corresponde; prepara el camino a Jesús que viene, la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor” (Jn. 1, 23). Es una voz profética que no puede ni debe callar, que debe interpelarnos y cuestionar nuestra comodidad ramplona. Como él, muchos valientes han gritado alto y claro a lo largo de los siglos en defensa de los más débiles, denunciando intereses que explotan y el pisoteo de la dignidad del hombre y sus derechos, convertidos en papel mojado. Por ejemplo, en este Adviento se cumplen 500 años de las palabras que el dominico Fray Antonio de Montesinos dirigió en un famoso sermón en La Española el 1511 y que fue recogido por fray Bartolomé de las Casas, formando parte de una de las epopeyas más gloriosas de nuestra historia como Iglesia. Sus duras y lúcidas palabras sonaron como un mazazo en la conciencia de los conquistadores de entonces y así deben resonar en nuestros oídos, tan malacostumbrados al negocio con los pobres: ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas…? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados... y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Éstos, no son hombres? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos?”. ¡Ojalá lo imitemos en su valentía! Si dejamos de ser la única tabla de salvación de los últimos de la sociedad y no salimos al paso de cada atropello, callando cobardemente, dejará de oírse el grito liberador del amor de Jesús, que vino “para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad” (Is. 61, 1s.).

Como al Bautista, nos corresponde la misión preciosa ser testigos de la luz de Jesús en medio de nuestro mundo, que tantas veces busca a Dios y no lo encuentra, que tantas veces vive en la oscuridad de las tinieblas. Si nos empeñamos con ganas en nuestro apostolado, siempre con la misma sencillez de Juan, podemos hacer que la luz de Jesús se multiplique en muchos rincones de nuestro mundo. Si nos empeñamos, podemos llevar, por el testimonio sincero de nuestra vida y palabras, a nuestros amigos y familiares al encuentro con Él, el único que puede iluminar por completo una vida, por muy hondo que parezca el túnel. El Señor sigue necesitando amigos que lo rescaten del olvido y lo pongan en el centro de la sociedad; testigos sin afanes enfermizos de protagonismo que no se prediquen a sí mismos sino al amor entrañable de Dios; cristianos apasionados con su fe, que dejen entrever en la experiencia de sus vidas la presencia inconfundible de Jesús, discípulos alegres por su cercanía, que mantienen vivo y coleando el ánimo, manteniendo viva la llama de la ilusión, mostrándose siempre agradecidos en toda ocasión y tomando fuerzas en una oración constante que es el cordón umbilical diario con la Gracia (cf. 1 Tes. 5, 16-24).

En medio de desalientos y desconciertos, Jesús nos acerca con su amor y nos muestra el rostro de un Dios que nos hace desbordar de gozo (cf. Is. 61, 10). Sólo quien se atreve a cambiar y allanar el terruño del corazón abajando altiveces, enderezando el paso o moldeando errores, puede de verdad esperar la luz del Señor y saber que solo es verdaderamente bello un alumbrado de las calles cuando antes aparecieron los destellos en el corazón. Ahora se entiende el color rosáceo de las vestiduras del sacerdote, porque el Adviento no es –ni podría ser nunca– un tiempo triste, porque la alegría cristiana se llama también esperanza. Y a quien se venga abajo, un buen consejo de una “pedazo de santa” que celebramos estos días: “No esté triste, pase lo que pase. Las penillas al fondo del Corazón de Cristo, y en el suyo sólo su amor y su gloria” (Santa Maravillas de Jesús).

Antonio Romero Padilla

Vicario parroquial de la Concepción Inmaculada de Sevilla







Convivencia de Navidad en tu Hermandad

El próximo sábado, 17 de diciembre, (D.m.) celebraremos un año más, a partir de las 21 horas, la tradicional Convivencia de Navidad de nuestra Hermandad. Ya sabes... compartiremos nuestras mejores "especialidades culinarias", que traeremos de casa, disfrutando de unos divertidos momentos de fraternidad y alegría entre risas y villancicos. No lo olvides...


¡Te esperamos en nuestra Casa de Hermandad!

Lotería de Navidad de nuestra Hermandad...

¡Aún tienes oportunidad de probar tu suerte con las participaciones del Sorteo Extraordinario de Navidad de la Lotería Nacional del presente año! En esta ocasión, nuestra Hermandad jugará con el número 15.105. Dichas participaciones pueden adquirirse en la propia Casa de Hermandad, de lunes a viernes de 20 a 21.30 horas -salvo excepciones-, o en cualquiera de los muchos establecimientos del barrio que colaboran en su venta.

Si quieres colaborar en su distribución o simplemente repartir participaciones entre tus familiares, amigos o compañeros de trabajo o estudios no dudes en acercarte por nuestra Mayordomía para recogerlas y ayudar así a tu Hermandad... Al igual que en años anteriores, las participaciones tienen un precio de venta de 1,50 € de los cuales se juega la cantidad de 1,20 € y 0,30 € quedan como donativo. ¡Suerte...!

Sorteo de la Gran Cesta de Navidad

Aún tienes oportunidad de probar tu suerte con las participaciones del Sorteo de la Gran Cesta de Navidad que nuestra Hermandad organiza anualmente, con carácter benéfico, para recaudar fondos con los que sufragar las numerosas actividades y programas solidarios de nuestra Diputación de Caridad. Un sorteo que, en esta ocasión celebra su 30 aniversario, y añade a sus habituales premios de alimentación y bebidas una moto scooter 49 c.c., un televisor, 500 € en metálico... y la posibilidad de ganar hasta ¡300.000 €!

Si quieres colaborar en su distribución o simplemente repartir participaciones entre tus familiares o amigos no dudes en acercarte por nuestra Mayordomía, de lunes a viernes, de 20 a 21,30 horas. Al igual que en años anteriores, las participaciones tienen un precio de venta de 1 €. ¿Y si te toca?...

Peregrinación lugares de sufrimiento y esperanza


El próximo día 17 de diciembre tendrá lugar la Peregrinación a los lugares de esperanza y sufrimiento, una actividad organizada por la Delegación de pastoral de juventud de nuestra Archidiócesis, en colaboración con Cáritas diocesana y el Movimiento Scout. En ella, inmersos en el tiempo de Adviento, se pretende dar a conocer la realidad de la pobreza y la marginación presentes en nuestra sociedad y la respuesta ofrecida por las instituciones de caridad de nuestra Iglesia diocesana.La actividad dará comienzo a las 9.30 de la mañana con la celebración de la Eucaristía de Envío en la Iglesia Colegial del Salvador, de Sevilla, presidida por el señor arzobispo, don Juan José Asenjo Pelegrina. A continuación, los asistentes se organizarán en grupos que tendrán ocasión de hacerse presentes en el marco de estas realidades de sufrimiento y esperanza. La luz de la gruta de Belén, recogida por miembros del movimiento Scout, nos guiará a estos lugares.
INSCRIPCIONES:Inscríbete rellenando el formulario que encontrarás en la página web de Pastoral Juvenil de Sevilla: http://www.pastoraljuvenilsevilla.org/index.php?option=com_content&view=article&id=214:peregrinacion-lugares-de-sufrimiento-y-esperanza&catid=41:principal&Itemid=2
La FECHA LÍMITE es el 10 de diciembre. De este modo, se podrá organizar la presencia en los diversos lugares de acogida.
¡Animaos!

Cabalgata de la Solidaridad

El próximo sábado, día 10 de diciembre, desde las 10 horas, tendrá lugar la tradicional Cabalgata de la Solidaridad de nuestro barrio mediante la cual realizaremos un año más la recogida de alimentos para la Campaña de Navidad de Cáritas Parroquial. Pedimos tu colaboración, tanto con tu aportación a la misma como formando parte de ella, recorriendo con nosotros las calles del barrio para intentar lograr la mayor cantidad posible de alimentos. Este año han aumentado mucho las peticiones de ayuda que se reciben en Cáritas, y es necesario por ello hacer un esfuerzo mayor para poder atender todas las necesidades.

Si deseas participar en la Cabalgata deberás estar en la sede de Cáritas Parroquial (calle Huesca nº 6A) a las 10 de la mañana. Si deseas más información, puedes dirigirte a la Parroquia o a la Casa de Hermandad, o bien ponerte en contacto con nuestra Diputación de Caridad a través de caridad@doloresdelcerro.com

Triduo a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen


Nuestra Hermandad celebrará, en colaboración con la Parroquia, Solemne Triduo a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen los días 6 y 7 de diciembre, a las 20 horas, y el día 8 a las 12 horas.

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