Durante los primeros años de estancia en nuestra Parroquia, la bendita imagen de nuestro Titular se situó en la nave del Evangelio del anterior templo, en el mismo lugar que hoy ocupa el retablo de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, y donde comenzó a recibir los rezos y plegarias de sus devotos tras su llegada al barrio en 1981.
A mediados de los ochenta pasó a presidir el retablo mayor, junto a Nuestra Señora de los Dolores, donde se mantuvo hasta el cierre de la anterior sede parroquial. Pero el paulatino aumento devocional al Crucificado hizo nacer entre los hermanos de la Corporación el deseo de que nuestro Titular cristífero tuviera su propio altar, favoreciendo así el culto a su bendita imagen. Este proyecto habría de esperar sin embargo a la construcción del nuevo Templo parroquial.
Desde que aquella se hizo realidad, nuestro Sagrado Titular recibe culto en el retablo de la Capilla Sacramental, situada en la nave derecha. De estilo neoclásico, el retablo está construido en madera, a imitación de mármol rojo, siendo destacada para su realización la colaboración económica de la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena. El boceto del mismo, diseñado por el tallista y hermano de la Corporación D. Francisco José Verdugo Rodrigo, fue aprobado en Cabildo de Oficiales de 27 de abril de 2001 siendo realizado posteriormente en los talleres de Ebanistería y Restauración Sándalo S.C.A.
En el retablo de nuestro Titular “se renuncia a la decoración a favor de la primacía de la estructura arquitectónica; respondería, dentro de la amplia tipología de estos altares, al modelo de retablo-hornacina, en cuanto es concebido principalmente para albergar una imagen.” [12] Destaca en el remate “el único elemento decorativo de esta construcción lignaria: una cartela de madera sobredorada con la leyenda JHS (Jesucristo, Hombre y Salvador) que perteneció a la mesa de altar que estaba a los pies del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono en su capilla de la Parroquia de San Gil.” [13]
Su montaje se desarrolló en el verano de 2002, bendiciéndose el domingo 15 de septiembre durante la solemne ceremonia de Dedicación del nuevo Templo parroquial y Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Dolores. Durante la misma, el Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo, entronizó solemnemente al Santísimo Sacramento en el Sagrario sito a las plantas del Crucificado, magnífica obra de Seco Velasco realizada para la Hermandad Sacramental.
[12] J.M. Bermúdez Requena, "El retablo del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono", Boletín nº 41 de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores. Sevilla, Cuaresma de 2003, pp. 17-18
[13] Ibídem






