El portentoso Crucificado Titular de nuestra Hermandad es una imagen de estilo barroco, datada en el primer tercio del siglo XVII y de autor anónimo, aunque reiteradamente atribuida al círculo del insigne escultor Francisco de Ocampo.
Tallado en madera de cedro, y con una altura de 1’92 m., presenta algunos rasgos formales que invitarían a situar su hechura en un período de tránsito entre el manierismo final y comienzos del primer barroco: el tratamiento de las piernas especialmente alargadas en la zona tibial para provocar una mayor sensación de estilización y una cabeza de dimensiones pequeñas, junto a un estudio delicado pero no excesivamente detallado del pelo y la barba.
Según el profesor Juan Manuel Miñarro López “uno de los aspectos más interesantes y a la vez significativos de esta imagen es su morfología” [1] ,ya que “presenta un estudio anatómico pormenorizado. Músculos bien definidos, miembros alargados, caja torácica sobredimensionada y una cabeza realmente pequeña con respecto a las dimensiones generales del Cristo, que utiliza un canon de proporciones de nueve cabezas y media”, [2] aunque “en el conjunto de la escultura resulta original y le otorga cierto carácter distintivo”, [3] constituyendo uno de sus más significativos detalles el hundimiento de la cabeza en el pecho. Siguiendo con este análisis morfológico, la imagen presenta una de sus “características más relevantes” [4] en “la fisonomía y los rasgos del rostro”, [5] que cae sobre el lado derecho del pecho, y que presenta “facciones extraordinariamente rejuvenecidas, (…) nariz recta y pequeña, ojos profundos y semicerrados, barba escasa y poco dibujada, cejas finas y rectas, pómulos apenas marcados y una boca muy pequeña…". [6] Es posible percibir en la talla el tono muscular propio del primer estadio posterior a la muerte, con laxitud post mortem y un pronunciado señalamiento muscular del tórax. Presenta corona de espinas, de una sola pieza con la talla, y los pies están clavados con un solo clavo, el derecho sobre el izquierdo. En cuanto al sudario, de tipo cordífero y evidente influencia mesina, es amplio y de pliegues ampulosos, recogiéndose en la parte superior del lado derecho y dejando al descubierto la cadera de ese lado.
Aparece el Señor crucificado en una cruz arbórea, obra de 2007 de n.h. Francisco José Verdugo y Enrique Lobo, que vino a sustituir a la anterior, realizada en 1988 por Francisco Bailac y labrada por el citado Enrique Lobo, y que había sino donada por la Hermandad de la Sagrada Cena, madrina de nuestra Corporación en su primera Estación de Penitencia a la S.I. Catedral de Sevilla.
La imagen ha sido restaurada en cuatro ocasiones por Juan Manuel Miñarro. La primera tuvo lugar en 1982, y fue muy importante dado el estado en el que se encontraba la talla; la segunda, de escasa importancia, en 1986; la tercera, en 1992, en la que principalmente se consolidaron ensambles; y la última, en 1995, en la que se realizó una rigurosa limpieza que, una vez eliminadas dos capas de barniz, dejó al descubierto la excelente policromía original, al óleo pulimentado, que aún se conservaba perfectamente desde su hechura. En octubre de 2007 le fueron aplicados diversos tratamientos de protección y conservación, de carácter leve y preventivo, entre los que se consideró oportuno tanto proceder a la sustitución de la cruz como repasar y modificar los puntos de sujeción a la misma.
[1] J.M. Miñarro, Apéndice sobre las imágenes titulares y procesionales en"El barrio del Cerro del Águila y la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores" de J.M. Vega. Fundación El Monte. Sevilla, 1997, pp.190-192.
[2] Ibídem
[3] Ibídem
[4] Ibídem
[5] Ibídem
[6] Ibídem









