“El Cerro del Águila … ha tenido desde sus comienzos un hilo conductor de su historia: la devoción, el amor a la Santísima Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores.”
(Rescripto concesorio de la Coronación Canónica de la Nuestra Señora de los Dolores)
La Hermandad Sacramental
Por Decreto de la Vicaría General del Arzobispado de Sevilla de fecha 2 de febrero de 1943 se erigía en El Cerro del Águila “una nueva Parroquia, libre e independiente de las demás existentes en Sevilla y en la Diócesis, con el título de Nuestra Señora de los Dolores” [1]. Hasta entonces el territorio de su demarcación había formado parte de la de San Bernardo; pero “el constante crecimiento de la ciudad de Sevilla por la parte de la población denominada El Cerro del Águila” [2] (que paulatinamente venía poblándose desde la década de los veinte del pasado siglo) y la distancia que la separaba de dicha Parroquia (unos tres kilómetros) imposibilitaba, a juicio de la Autoridad Eclesiástica, “la conveniente asistencia espiritual”[3] de los más de once mil fieles del nuevo barrio erigido más allá del Tamarguillo. La sede de dicha Parroquia, asignada “de manera provisional”[4] y hasta tanto se construyese “el Templo parroquial que se proyecta”[5], fue “la Capilla pública con el mismo título”[6] (de Nuestra Señora de los Dolores) existente entonces en la hoy llamada avenida de Hytasa.
La nueva Parroquia quedaría asignada a la Congregación de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María desde su fundación hasta 1948 figurando en este período como párrocos los sacerdotes D. Estanislao Sanmartín y D. Álvaro Santiago y como coadjutores D. Fernando Carrillo de Albornoz y D. Vicente Gómez Solera.
Este último habría de ser el principal impulsor del grupo de feligreses que, desde 1944, se encargaba de organizar los cultos eucarísticos de la nueva Parroquia y que, un año después, presentó a la Autoridad Eclesiástica el oportuno proyecto de Reglas de la Hermandad Sacramental de la de Nuestra Señora de los Dolores. Con su aprobación, por decreto de fecha 12 de marzo de 1945, quedaba así erigida canónicamente la primera Hermandad de El Cerro del Águila siendo su primer Hermano Mayor D. Félix Bernáldez Sierra.
La Hermandad de Gloria de Nuestra Señora de los Dolores
Desde su bendición en 1926 la anteriormente citada Capilla de Hytasa (conocida desde entonces en el barrio como “la capillita”) estaría presidida por una pequeña imagen de la Virgen que, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, recibía la veneración de los fieles que, cada vez en mayor número, iban poblando El Cerro del Águila. Por tradición oral, pues no hay testimonio gráfico, sabemos que era una talla de dolorosa, de tamaño menor que el académico, posiblemente proveniente de un calvario. Al parecer desapareció en 1936, en los lamentables sucesos previos a la Guerra Civil, siendo sustituida por una nueva imagen mariana al reabrirse de nuevo al culto la Capilla.
A principios de 1943, ya constituida la Parroquia, se adquirió en un pueblo la imagen de una santa que, remodelada por el escultor y tallista D. José Sanjuán Navarro, fue bendecida, ya como dolorosa, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. La talla, que podemos contemplar junto a estas líneas, sustituyó a la anterior en la Parroquia recién establecida y concitó en torno a Ella la devoción de un destacado grupo de feligreses que, aún sin estar erigidos canónicamente como Hermandad, comenzaron a consagrar regularmente cultos en su honor e incluso a organizar una procesión de gloria. Esta imagen de la Santísima Virgen sería pues la Titular de la Parroquia desde su fundación hasta el 25 de septiembre de 1955, día en el que se bendijo la actual imagen de Nuestra Señora de los Dolores.
La agrupación parroquial de fieles que rendía culto a Nuestra Señora de los Dolores contó desde sus inicios con el apoyo del coadjutor D. Vicente Gómez Solera, de nuevo impulsor de la piedad popular en el barrio, así como con el de otros significados feligreses. Y, como se ha dicho anteriormente, de hecho, vino funcionando desde sus inicios como Hermandad aún sin serlo, durante más de una década, hasta que el 20 de junio de 1955 fueran aprobadas por la Autoridad Eclesiástica sus primeras Reglas como Hermandad de Gloria. Su primer Hermano Mayor sería D. Juan Caum Feixas.
Este año de 1955 será pues fundamental en la Historia de la actual Corporación. En él tuvo lugar, como se acaba de reseñar, la erección canónica de la Hermandad que tenía como Titular a la que había sido el faro devocional del los habitantes del barrio desde sus orígenes, Nuestra Señora de los Dolores. Y a ello se sumó la sustitución de la anterior imagen Titular, de discreto valor artístico, por la actual “de gran mérito artístico" [7] y que venía a “satisfacer los deseos de la Hermandad en cuanto a una mayor valía de la Imagen de la Stma. Virgen"[8]. La talla era obra de D. Sebastián Santos Rojas que junto a los entonces Párroco y Hermano Mayor, D. Antonio Gómez Villalobos y el ya citado D. Juan Caum Feixas, firmó el contrato de adquisición el 12 de julio de 1955.
A lo anterior vino a añadirse la construcción del nuevo templo parroquial cuyas obras se iniciaron a comienzos de 1953 y no finalizaron hasta 1956, aunque ya desde 1954 se empezó a celebrar culto en el mismo y abandonándose por tanto “la capillita” como sede de la Parroquia.
La fusión de las dos Hermandades
Tras un primer intento infructuoso en la década de los cincuenta no será finalmente hasta el 16 de junio de 1969 cuando queden fusionadas ambas Hermandades en una única Corporación que, según el Decreto de fusión, conservaba "todos los derechos y privilegios que por razón de su mayor antigüedad" le correspondían; en definitiva, la unión de ambas corporaciones venía a ser algo lógico si tenemos en cuenta que la mayoría de los hermanos, incluso algunos miembros de las Juntas de Gobierno, coincidían en ambas.
No fue ajena la Hermandad al período denominado “de las crisis de las Cofradías”, etapa común a todas las corporaciones religiosas hispalenses entre finales de los sesenta y la década de los años setenta de la pasada centuria. En nuestro caso, esta “travesía del desierto” fue superada gracias al tesón de un grupo de hermanos encabezados por los Hermanos Mayores de dicha época, D. Juan de Mata Sánchez Almodóvar y D. Francisco García Giráldez, cuyo trabajo -junto a la devoción que en el barrio se siguió teniendo por Nuestra Señora de los Dolores- mantuvo viva la Hermandad en tan difícil período histórico.
Sería ya a finales de los años setenta, y hasta mediados de los ochenta, aún bajo el mandato de D. Francisco García Giráldez, cuando comenzaron a sentarse las bases del resurgir definitivo de la Hermandad.
De la Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos a nuestros días
Los primeros años de la década de los ochenta marcarían sin duda el camino que habría de seguir la entonces Hermandad Sacramental y de Gloria para convertirse, a finales de estos años, en Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos y realizar Estación de Penitencia a la S.I. Catedral el Martes Santo. Y ello vino señalado especialmente por dos hitos que tuvieron lugar nada más iniciarse la década.
El primero se produjo con motivo de la conmemoración de XXV Aniversario fundacional de la Hermandad de Gloria y tuvo lugar el 28 de septiembre de 1980, día en el que iba a celebrarse una procesión extraordinaria de Nuestra Señora de los Dolores a la Catedral. La Hermandad del Santísimo Cristo de las Aguas, radicada en la capilla del Rosario de la calle Dos de Mayo, había cedido para la ocasión el paso de palio de su venerada Titular, María Santísima de Guadalupe. Lamentablemente, las circunstancias meteorológicas adversas impidieron que la Santísima Virgen realizase la esperada procesión a la sede catedralicia. Pero, en cambio, al optar la Hermandad por realizarla por su barrio, hicieron que, por primera vez, sus vecinos y devotos viesen a Nuestra Señora de los Dolores procesionar bajo palio por sus calles. Muchos soñarían a partir de ese momento con verla partir, algún día, camino de la Catedral en Semana Santa.
El segundo de ellos, aunque comenzó a gestarse también en esos días, no se haría realidad hasta la Cuaresma del siguiente año. El 7 de febrero de 1981 el presidente de la Excma. Diputación de Sevilla y los representantes de la Hermandad suscribieron el acuerdo por el que la Corporación provincial cedía “la imagen de un Cristo Crucificado depositado el 24 de febrero de 1942 en la Iglesia de S. Gil Abad de esta capital, propiedad de esta Diputación, a la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de los Dolores de esta localidad, a los solos efectos de recibir culto y veneración en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores…”[9]. La llegada a nuestro barrio de la bendita imagen del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono, el 7 de marzo de 1981, sería así la piedra angular en la que empezaba a sustentarse el proyecto de conversión de la Hermandad de Gloria en Cofradía penitencial
A partir de ese momento, con la determinación de lograr ese objetivo, se fueron realizando los pasos que son preceptivos para ello hasta concluir, el 29 de junio de 1982, en el Cabildo General Extraordinario en el que, por unanimidad, se aprobó el proyecto de Reglas elaborado por la comisión creada al efecto. De ello se dio oportuno y diligente traslado a la Autoridad Eclesiástica que, no obstante, no las aprobaría hasta el 15 de septiembre de 1987 erigiendo así canónicamente a la Fervorosa Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono y Nuestra Señora de los Dolores.
Las gestiones realizadas desde ese momento por la Junta de Gobierno que entonces dirigía D. Emilio Sánchez Verdugo llevarían a la Corporación a realizar su primera Estación de Penitencia a la S.I. Catedral el Martes Santo, 21 de marzo de 1989. Y lo haría además incorporando un nuevo y original misterio hasta entonces inédito en la Semana Santa sevillana, la conversión del centurión narrada en los Evangelios: “Al ver el centurión, que estaba frente a Él, que había expirado de esa manera, dijo: Verdaderamente este Hombre era Hijo de Dios” (Mc. 39).
Ha continuado desde entonces la Hermandad dando cumplimiento a sus fines de Culto y Caridad viviendo desde entonces un elevado crecimiento tanto en su número de hermanos como en el de actividades y proyectos realizados. Unos años en los que se han vivido momentos difíciles y delicados, y también vivencias y nuevos hitos que han quedado grabados en las páginas más brillantes de nuestra historia reciente.
Han de citarse sin duda entre los primeros los problemas provocados a lo largo de los ochenta y los noventa por el progresivo deterioro arquitectónico del Templo parroquial y que, incluso, obligó a la Hermandad a realizar Estación de Penitencia, en 1991, desde la vecina Parroquia de San Sebastián. No quedó finalmente otra solución que su demolición, iniciándose las obras del nuevo Templo el 9 de enero de 1999, en presencia de la bendita imagen de Nuestra Señora de los Dolores. Durante los años en los que careció de sede propia la Parroquia fue trasladada al inmueble edificado por la Corporación para Casa de Hermandad, sito en el número 46 de la actual calle de Nuestra Señora de los Dolores. Desde allí realizaría durante esos años nuestra Corporación Estación de Penitencia.
Entre los segundos, destacan igualmente sin duda alguna la conmemoración del Cincuentenario fundacional en 1995, año en el que se recuperó la Procesión Eucarística y, sobre todo, la Coronación Canónica de nuestra venerada Titular, Nuestra Señora de los Dolores, el 15 de septiembre de 2002, de manos del Excmo. y Rvdmo. Sr. Fray Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla. Tan importante y trascendental hecho tuvo lugar en el transcurso de una solemnísima ceremonia litúrgica en la que, además, se dedicó el nuevo templo parroquial. Ambas efemérides sucedieron siendo Hermano Mayor D. Francisco Carrera Iglesias
En los últimos años se han vivido también momentos históricos y cargados de emotividad. Así, ya bajo el mandato como Hermano Mayor de Adolfo José López Gómez, se ha conmemorado el Cincuenta Aniversario de la bendición de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores y el de la erección canónica de la Hermandad de Gloria, celebradas ambas efemérides en 2005, y el XXV Aniversario de la cesión de la portentosa imagen del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono, ya en la Cuaresma de 2006.
Entre ambas, el 18 de septiembre de 2005, tuvo lugar la bendición como Casa de Hermandad del inmueble que había sido la sede parroquial durante un lustro, tras la oportuna reforma y habilitación de sus dependencias.
Y, sobre todo, ha de destacarse de lo vivido en estos años la incorporación de un nuevo Titular a la Corporación, encontrando así la devoción sentida a Nuestro Señor en nuestro barrio un nuevo cauce para crecer y fortalecerse. El 16 de septiembre de 2005, en Cabildo General Extraordinario, se acordaba incorporar como Sagrado Titular a la imagen de Jesús Nazareno que fuera bendecida en nuestra Parroquia el 1 de abril de 2004. La talla, de extraordinario mérito artístico, fue donada a la Hermandad por su autor, el profesor de Escultura de la Universidad de Sevilla n. h. D. Juan Manuel Miñarro López y en la actualidad uno de los más prestigiosos imagineros de nuestra ciudad. En dicho Cabildo General se decidía que lo hiciera con una hermosa advocación, llena de significado, que desde ese momento escribíamos para siempre en nuestros corazones: Nuestro Padre Jesús de la Humildad
Como consecuencia de ello, se solicitó a la Autoridad Eclesiástica la modificación de aquellas de nuestras Reglas que resultara necesario para dar cumplimiento a dicho acuerdo siendo finalmente aprobadas las nuevas con fecha 15 de noviembre de 2005.
Desde ese momento, ya en los albores del siglo XXI, la Fervorosa Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono, Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Nuestra Señora de los Dolores, comenzaba a escribir una nueva, y a buen seguro brillante, página de su historia.
[1] Decreto de 2 de febrero de 1943 de la Vicaría General del Arzobispado de Sevilla sobre erección de una nueva Parroquia con el título de Nuestra Señora de los Dolores, en la barriada del “Cerro del Águila”, de Sevilla.
[2] Ibídem
[3] Ibídem
[4] Ibídem
[5] Ibídem
[6] Ibídem
[7] Acta de Cabildo de Oficiales de la Hermandad de Gloria de fecha 30 de junio de 1955.
[8] Ibídem
[9] Contrato de cesión de la imagen del Santísimo Cristo de fecha 7 de febrero de 1981.














