Advocación del Stmo. Cristo del Desamparo y Abandono


Sin duda alguna, la advocación de nuestro Sagrado Titular posee, por sí misma, un profundo sentido teológico y espiritual. Inspirada en los Evangelios de San Mateo y San Marcos, ambos narran de modo prácticamente exacto los momentos previos a la expiración del Señor:

“Hacia la hora de nona exclamó Jesús con voz fuerte, diciendo Elí, Elí, lema sabachtani! Que quiere decir: ¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has desamparado?” (Mt. 27, 46)

“Y a la hora de nona gritó Jesús con voz fuerte Eloí, Eloí, lama sabachtani? Que quiere decir: ¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?” (Mc. 15, 34)

Una advocación que, por otra parte, habría de condicionar el misterio representado en el paso en el que procesiona el Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono durante nuestra Estación de Penitencia y que le sitúa en los momentos inmediatamente posteriores a la expiración. Momentos reflejados en los Evangelios de San Mateo (27, 51-55), San Marcos (15, 38-40) y San Lucas (23, 44-49) y en los que tuvo lugar la ruptura del velo del templo y la conversión del centurión.

En este sentido, y dicho lo anterior, resulta interesante reflejar los motivos que llevaron a la incorporación en nuestras Reglas de la bendita imagen de nuestro Titular cristífero con esta advocación. Dos hechos históricos, en origen totalmente inconexos entre sí pero enlazados posteriormente por la Providencia, llevarían a que fuera esa la elegida.

El primero de ellos data de los primeros años de vida de nuestra Corporación: las referencias dadas en algunas actas de la Hermandad Sacramental a la entonces agrupación de fieles de la Santísima Virgen de los Dolores como Hermandad del Santísimo Cristo del Abandono y Nuestra Señora de los Dolores, y alusivas por tanto al culto dado bajo dicha advocación a un crucificado de pequeñas dimensiones que en la década de los cuarenta estuvo en nuestra Parroquia.

El segundo vino dado por la advocación con la que nuestro bendito Titular era conocido en la Parroquia de San Gil Abad antes de su cesión a nuestra Hermandad, Santísimo Cristo del Desamparo.

Así, dado que resultaba posible unir en una sóla ambas advocaciones de nuestro Señor y respetar, por un lado, tanto la antigua devoción sentida por nuestros hermanos fundadores como, por otro, el título con el que la imagen del crucificado había sido venerada con anterioridad, nuestro Sagrado Titular fue finalmente incluido en nuestras Reglas como Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono.

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