Desde las primeras horas de la mañana del 15 de septiembre de 2002, el Cerro del Águila se despertó con ese espíritu de ansia, nervios y felicidad que sólo pueden sentirse en los días más importantes de la vida. Y, sin duda alguna, ese día es ya una fecha histórica para nuestro barrio y nuestra Hermandad. Porque la Iglesia de Sevilla declaraba así, pública y solemnemente, que la Santísima Virgen de los Dolores es Reina del Cerro; coronándola canónicamente con la corona que sus hijos le han ofrendado.
I.- Preparativos y organización
No era fácil. Nunca antes en Sevilla un Pontifical de Coronación Canónica se había celebrado fuera de la S.I. Catedral, a excepción del de María Auxiliadora en 1954 -aunque en este caso se ofició en la Puerta de Jerez, por lo que pudieron asistir miles de personas-. Evidentemente, el Templo Metropolitano permite unas comodidades de espacio que nuestra Parroquia no alcanzaba. Pero teníamos que celebrarla en la Parroquia, porque iba inexcusablemente unida a la ceremonia de Dedicación del nuevo Templo Parroquial. Felizmente, se había concebido esta fecha como el día más grande de nuestra comunidad parroquial. A lo anterior, se unía que había que coordinar el trabajo de diversas comisiones (principalmente Protocolo, Seguridad y Prensa; a las que se unía la de Liturgia que tenía que situar a sus numerosos participantes, además de los presbíteros que concelebraban) cuyo trabajo confluía, con sus necesidades y problemas propios, en un mismo punto: la distribución de espacios. Finalmente, la buena voluntad y el eficaz trabajo de todos haría posible que el resultado fuera una ejemplar organización por la cual recibió la Corporación numerosas felicitaciones.
Había además que librar una importante batalla contra el cronómetro: tras concluir la ceremonia había inmediatamente que preparar la Solemne Procesión de la tarde. Ello conllevaba el desmontaje del recinto instalado en la calle Nuestra Señora de los Dolores (más de mil sillas, vallas y desinstalar las pantallas de televisión -incluida la gigante- y el escenario sobre el que se asentaba) así como quitar y guardar las casi seiscientas sillas del templo, traer el paso de la Santísima Virgen a la Parroquia y entronizarla en él una vez ataviada con el ajuar procesional (totalmente distinto al que lució en el Pontifical).
II.- Autoridades y representaciones asistentes a la ceremonia
A partir de la once de la mañana comenzaron a llegar las autoridades públicas asistentes a la ceremonia: por parte de los diversos grupos políticos municipales sus portavoces, Dª. Paola Vivancos por el Grupo Andalucista y D. Jaime Raynaud, acompañado de la que fuera Alcaldesa de Sevilla Dª. Soledad Becerril, por el Popular; por el Grupo Socialista, asistió entre otros el entonces Delegado del Distrito Este José Gallardo; también nos honraron con su presencia algunos Consejeros de la Junta de Andalucía. Y entre las máximas autoridades, el Ilmo. Sr. Presidente de la Diputación Provincial de Sevilla, D. Luis Navarrete, y el Excmo. Sr. Alcalde de Sevilla D. Alfredo Sánchez Monteseirín. Y, en representación del Pueblo Andaluz, el Excmo. Sr. Presidente de la Junta de Andalucía D. Manuel Chaves González.
Pero, sin duda, el que recibió mayores aplausos fue el entonces Arzobispo de la Diócesis, hoy Cardenal de la Iglesia Católica, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo Fray Carlos Amigo Vallejo.
Tuvimos igualmente el honor de vernos acompañados por la Junta Superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, encabezada por su Presidente, D. Manuel Román Silva; las representaciones de los Consejos de Cofradías de Cádiz, Córdoba, Granada, Jaén y Barcelona; las de las Hermandades de Penitencia de Sevilla; las de aquellas que tienen a sus sagradas Titulares coronadas canónicamente; las de otras corporaciones religiosas vinculadas por lazos afectivos con nuestra Hermandad y, por último, las de todas las entidades vecinales y asociativas del barrio.
En cuanto a la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad, se situó al principio de la nave de la Epístola excepto el Hermano Mayor que ocupó el primer banco de la nave central acompañando a los Presidentes de los distintos Consejos de Cofradías.
III.- Altar y Ajuar para la Coronación Canónica
La Santísima Virgen de los Dolores estaba entronizada en su nuevo camarín presidiendo el retablo mayor de la Parroquia recién restaurado. Conformaban el soberbio altar de cultos la candelería y jarras del paso de palio de Nuestra Señora de la Paz y unos candeleros procedentes del Hospital de San Juan de Dios de Sevilla; lo remataba el palio de María Santísima de la Sangre de la Hermandad de la Vera Cruz de Huévar del Aljarafe, flanqueado por dos ángeles tenantes de la Hermandad de María Santísima de la Amargura. El exorno floral se componía exclusivamente con claveles blancos. Y en el presbiterio, bordada por Francisco Carrera, se estrenaba la magnífica mesa de altar.
En cuanto al ajuar que lucía la Santísima Virgen se componía de saya y manto carmesí bordados en oro; tocado, también en oro, del que pendía el Corazón atravesado por Siete Puñales, y la Medalla de Oro de la Ciudad de Sevilla. En su mano derecha, pañuelo de encaje de Malta, del siglo XIX, donado por la Hermandad de María Santísima de la Amargura; y en la izquierda, rosario de coral, ofrenda de la Hermandad de Nuestra Señora de la Paz.
IV.- Liturgia
Desde la anterior sede provisional de la Parroquia, actual Casa de Hermandad y que fue acondicionada para la ocasión como sacristía, se inició el cortejo litúrgico a las once y media de la mañana. Ello hizo posible que la procesión de entrada, presidida por nuestro Arzobispo, recorriese así buena parte de la calle Nuestra Señora de los Dolores antes de acceder al templo.
La Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Dolores se enmarcó en una celebración litúrgica de honda religiosidad, de fiesta de nuestra comunidad parroquial, y de marcado carácter eclesial ya que la Iglesia de Sevilla vivía en esa jornada un día de gozo por doble motivo: al mismo tiempo que se honraba así a la Madre de Dios se dedicaba una nueva iglesia parroquial en la que dar culto al Altísimo.
El hecho pues de que se celebrasen dos ceremonias unidas, la Dedicación del nuevo Templo parroquial y la Coronación Canónica de nuestra Sagrada Titular, hizo que la Eucaristía fuese muy rica en simbolismo: el agua, el fuego, la luz... desarrollándose perfectamente las diversas partes del complejo ritual litúrgico. Ofició como salmista el de la S.I. Catedral, D. José Márquez. En cuanto a la parte musical de la ceremonia corrió a cargo del Coro de Antiguos Alumnos de la Escolanía Virgen de los Reyes, dirigido por D. Francisco J. Domínguez Martos, acompañado de orquesta. Se interpretó magistralmente un selecto y solemne repertorio compuesto por las siguientes piezas: Lauda Ierusalem, Dominium, como canto de entrada; Gloria de la Misa Assumpa est Maria de Haller; Cantate Domino de Belliard; Bendecid al Señor, de Soto de Langa; Cristo, Luz de los pueblos; Salve, Madre de Eduardo Torres; Sanctus y Benedictus de Aragües; y Cantemos al amor de los amores. Concelebraron el Solemne Pontifical más de una treintena de presbíteros, destacando entre ellos los Vicarios Rvdos. D. José Luis Peinado Merchante y D. José García Caro; y el Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías Rvdo. D. Manuel Soria Campos. Por los estrechos vínculos afectivos que mantienen con nuestra Parroquia se ha de señalar también a nuestro Párroco y Director Espiritual Rvdo. D. Alberto Tena López; al entonces Coadjutor Rvdo. D. Francisco Lagares, así como a anteriores coadjutores como los Rvdos. D. José Antonio Maya Díez y D. Manuel Campillo Roldán.
V.- El rito de la Coronación Canónica
Durante la procesión de ofrendas fuertes ovaciones en la calle anunciaban que se acercaba el momento más esperado; los fieles, emocionados, rompían en aplausos de forma espontánea al paso de las andas con la corona de oro. Cuatro jóvenes hermanos, ataviados como servidores de librea, recorrieron cadenciosamente la distancia que mediaba entre la antigua capilla -convertida en sacristía- y el Templo. A la una menos cuarto de la tarde hicieron solemne entrada avanzando por el pasillo central de la Parroquia hasta llegar al presbiterio. Tras ello, el Muy Iltre. Sr. D. José García Caro dio lectura del decreto diocesano de coronación entregándose posteriormente al entonces Hermano Mayor de la Corporación, D. Francisco Carrera Iglesias. A continuación se procedió a dar cumplimiento del decreto desarrollándose el ritual de coronación de una imagen de Santa María Virgen: tras la invocación por el Prelado y bendición de la presea con agua bendita S.E.R. Fray Carlos Amigo se dirigió junto a los servidores que portaban la corona hasta la Capilla Sacramental, donde se haya situado el altar de nuestro bendito Titular, el Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono, y desde donde se accede al camarín de la Santísima Virgen.
Al filo de la una del mediodía nuestro Arzobispo coronaba canónicamente la bendita imagen de Nuestra Señora de los Dolores. La Iglesia de Sevilla proclamaba así solemnemente, entre repicar de campanas y muchas lágrimas de felicidad, a la Santísima la Virgen de los Dolores como Reina del Cerro del Águila.
La ceremonia finalizó con el canto del Himno de la Coronación descubriendo instantes después S.E.R. Fray Carlos Amigo Vallejo y el Presidente de la Junta de Andalucía, Excmo. Sr. D. Manuel Chaves González, la placa conmemorativa de tan histórica efeméride, en presencia del Alcalde de Sevilla, Excmo. Sr. D. Alfredo Sánchez Monteseirín.
Así fue a mayor Gloria de Dios y de su Santísima Madre en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores, Reina y Patrona del Cerro del Águila.






